El Pecado
Proceso Mental y la Jerarquía del Pecado
La ejecución de un pecado no es un simple acto, sino que a menudo implica una progresión de pasos mentales que culminan en la decisión. Esta progresión se puede dividir en:
- La Sugestión o Tentación: Es el primer contacto. Un pensamiento, un deseo o una oportunidad de hacer algo moralmente incorrecto se presenta en la mente. No es un pecado en sí mismo, ya que no es un acto de la voluntad. Por ejemplo, sentir el impulso de envidiar a alguien.
- El Diálogo y la Deliberación: La mente comienza a considerar la sugerencia. Se debate internamente si la acción es buena o mala, se ponderan las consecuencias y se evalúa si se debe llevar a cabo. Es una fase de combate interior.
- El Consentimiento: Este es el paso más crucial. Es el momento en que la voluntad humana, con plena conciencia y libertad, acepta la sugerencia y decide llevar a cabo el acto pecaminoso. Es la elección libre del mal.
- La Ejecución: Una vez que el consentimiento ha sido dado, se realiza la acción, ya sea en el pensamiento (deseos impuros, pensamientos de odio), con palabras (mentir, blasfemar) o con actos físicos (robar, cometer adulterio).
La diferencia de gravedad entre los pecados mortales y veniales reside en la calidad del consentimiento y el objeto del pecado.
Relación entre Pecados Veniales, Mortales y Capitales
Para comprender la relación, es necesario verlos como diferentes categorías con funciones distintas.
Pecados Capitales (Las Raíces)
Los pecados capitales no son actos, sino vicios o inclinaciones fundamentales que sirven como la fuente de otros pecados. Son una predisposición de la voluntad hacia el mal. Los siete pecados capitales (soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza) son las "raíces" de las cuales brotan los pecados veniales y mortales.
- Proceso mental: Los pecados capitales actúan en la etapa de sugestión y diálogo, debilitando la voluntad y haciendo que la tentación sea más fuerte y el consentimiento más probable.
- Ejemplo: La avaricia (pecado capital) puede llevar a la mentira para obtener dinero (pecado venial) o al robo (pecado mortal si la materia es grave).
Pecados Veniales (Los Desórdenes Leves)
El pecado venial es un desorden moral leve. Ocurre de dos maneras:
- Cuando la materia del pecado es leve, aunque se cometa con pleno conocimiento y consentimiento (por ejemplo, una mentira pequeña sin intención de causar daño grave).
- Cuando la materia es grave, pero se comete sin pleno conocimiento o sin consentimiento deliberado (por ejemplo, un robo impulsivo, sin plena conciencia de la gravedad del acto).
Proceso mental: El pecado venial a menudo es el resultado de un consentimiento imperfecto o de un acto que no involucra un desapego total de Dios. Debilita la caridad en el alma, pero no la destruye. La repetición de pecados veniales puede crear un hábito que hace más fácil caer en pecados graves.
Pecados Mortales (La Ruptura con Dios)
El pecado mortal es una transgresión grave que destruye la caridad en el corazón y separa a la persona de la gracia de Dios. Para que un pecado sea mortal, deben cumplirse las tres condiciones siguientes, que se reflejan directamente en el proceso mental:
- Materia grave: El acto en sí es gravemente incorrecto (asesinato, adulterio, blasfemia, etc.).
- Pleno conocimiento: La persona es plenamente consciente de que lo que va a hacer es un pecado grave. Este conocimiento se da en la etapa de deliberación.
- Consentimiento deliberado: La persona, con total libertad de su voluntad, elige hacer el acto a pesar de saber que es grave. Este es el paso de consentimiento.